Nombre: Diego Erba
Fecha: Tue, 7 Jun 2005 14:33:35
Asunto: Catastro, Impuesto y Sociedad

Diego Alfonso Erba, Instituto Lincoln, Cambridge MA.
Moderador del Foro


La reflexión que sigue trae implícitas (y en algunos casos explícitas) mis consideraciones sobre las preguntas originales del FORO Número 3 (TITULACION DE TIERRAS) y 4 (CATASTRO) además de la pregunta de Pamela sobre "Los Pobres y el Impuesto Territorial".

Particularmente en el tema Impuestos y Sociedad, por denominarlo de alguna manera, hay una gran convergencia entre los participantes del Foro a usar el tema Solidaridad. Me pregunto, ¿solidaridad con qué? Si aumentamos en número de exenciones habrá menos recursos para incrementar los servicios y acabamos siendo poco solidario con la ciudad como un todo y con los mismos pobres pues habría menos recursos para invertir en servicios público para ellos...  

El pobre tiene la cultura de pagar (mucho mas que el rico en realidad) y muchas veces quiere hacerlo aún viviendo en una favela pues el hecho de hacerlo le da mas seguridad en la tenencia y le sirve para demostrar la posesión, la cual en gran parte de los marcos jurídicos latinoamericanos tiene mas valor que la propiedad y que el título que se le asigna!

Y más aún, como bien dice Olman Fuentes, "es difícil medir quienes tienen escasos recursos". El catastro latinoamericano, disociado de los institutos de estadística como está, difícilmente conseguirá decir en que inmuebles viven personas de escasos recursos...

Si estamos discutiendo cuestiones Técnicas hablemos por ejemplo de la Progresividad del Impuesto Territorial o de otras alternativas, pero dejemos de usar el término romántico de Exención por Solidaridad pues ahí estamos entrando en  el campo político.

Los textos a seguir han sido extraídos de algunas publicaciones del Instituto Lincoln presentadas en el Periódico Land Lines. No tengo con  esto con la intención de dogmatizar (pues no es nuestra función) sino de traer algunas experiencias que tenemos sobre el tema y que contradicen a numerosas falacias que percibo aún están presentes en las opiniones de los colegas. Reconozco que he defendido algunas de ellas también, pero la experiencia práctica (sobre todo de otros colegas) me ha mostrado que algunas "verdades" no lo son. Ojalá continuemos disintiendo y contrastando ideas, ese es el espíritu del FORO, fomentar el racionamiento y la capacidad de discusión de todos nosotros.

En las palabras de Martim Smolka, las ciudades de los países en vías de desarrollo constituyen una vívida personificación de las inquietudes manifestadas por Henry George acerca de la pobreza resultante del progreso como consecuencia de las restricciones al acceso al suelo. En particular, las ciudades latinoamericanas son una prueba contundente de que la persistente informalidad de los mercados del suelo es, al mismo tiempo, causa y efecto de la pobreza urbana.

El "acceso al suelo" debe entenderse como acceso a terrenos urbanizados, no solamente dotados de servicios públicos (agua, alcantarillado, teléfono, alumbrado público, etc.) sino también con acceso a ambientes de buena calidad y eficaces servicios de transporte, escuelas, proveedores de alimentos e incluso de entretenimiento, a costos y distancias razonables. Un legítimo acceso al suelo y un domicilio formal son condiciones tácitas para poder obtener acceso a servicios, empleo y otros beneficios de las áreas urbanas. Al carecer de una tenencia de vivienda segura, el pobre se ve impedido de utilizar el valor potencial de su propiedad como garantía subsidiaria a fin de poder obtener préstamos monetarios para hacer mejoras de dicha propiedad.

La experiencia ha demostrado que la informalidad generalizada no puede explicarse sólo como una consecuencia de la pobreza, sino también del funcionamiento de los mercados de suelo urbano. Como resultado, los pobres que residen en asentamientos informales suelen pagar más -en términos relativos y a veces absolutos- que los residentes de la ciudad "legal" por servicios de mucha menor calidad. A diferencia de lo que dictaría el sentido común, la informalidad no es necesariamente una manera más barata u oportunista de vencer al sistema, sino sencillamente la única manera de que muchas familias pobres y de clase media puedan lograr el acceso a la ciudad. Segundo, este proceso expone también una falacia referente a la (in)capacidad de los pobres de pagar por algunos servicios urbanos. Ellos ya están pagando al menos por una parte de sus servicios, aunque los están pagando al propietario de la tierra/gestor inmobiliario como un "tributo territorial" que, en otras circunstancias, se hubiera recaudado públicamente. La discusión no está bien encaminada: el problema no es tanto si el pobre debe pagar o no, sino más bien cómo debe pagar y cuáles deben ser los límites de tales pagos. Por ejemplo, ¿deberían las familias de bajos ingresos, beneficiadas por los programas de regularización, pagar directamente por los servicios? o ¿debería capturarse el incremento del valor del suelo generado por las mejoras, y pechar al propietario de la tierra por dicho aumento mediante impuestos y otras políticas tributarias? Este último punto arroja una nueva luz sobre los problemas resultantes de algunos esquemas convencionales de subsidio.

Lograr la equidad de los tributos inmobiliarios y mejorar los niveles de rendimiento de los servicios públicos son metas comunes de políticos, miembros de la comunidad y administradores (entre otros). Se debe aprovechar las nuevas tecnologías para evaluar los impuestos a la propiedad y recolectar datos a fin de procurar el funcionamiento justo y eficiente de los sistemas fiscales. Sin embargo, las mejoras técnicas son sólo una parte del proceso; es también crítico ganar la aceptación del público, y para ello hay que concertar diálogos entre los habitantes de la comunidad y los políticos, donde se expliquen las desventajas del sistema actual y las consecuencias de mantenerlo. Al organizar discusiones serias dentro del dominio público, aumentará la confianza colectiva en el sistema fiscal.

Como profesional del Catastro fui dándome cuenta del real impacto que un sistema de información catastral DEBERÍA tener en el desarrollo urbano y cuanto DESinforma a los tomadores de decisión de la forma que está planteado. Los catastrólogos debemos entender mucho mas de Mercados de Suelo, de Recuperación de Plusvalías y de los impactos que estos tienen sobre la estructura catastral.

Disculpen la emoción y el énfasis colocada en el texto, pero realmente todos nos entusiasmamos con el tema, el cual ciertamente tocaremos en el Seminario de Panamá en 15 días.


Les recomiendo fuertemente la lectura de los siguientes papers:

Las plusvalías en beneficio de los pobres: el proyecto Usme en Colombia
http://www.lincolninst.edu/pubs/pub-detail.asp?id=943

La influencia de El misterio del capital de Hernando de Soto
http://www.lincolninst.edu/pubs/pub-detail.asp?id=760

Informalidad, Pobreza Urbana y Precios de la Tierra
http://www.lincolninst.edu/pubs/pub-detail.asp?id=825